viernes, 18 de diciembre de 2009

Llamado de emergencia

“Protect me from what I want” es el título de una canción de Placebo. No soy una super fanática de la banda ni tengo intenciones de hacer un análisis sobre el contenido de toda la letra. Pero esta frase me resulta especialmente interesante porque creo refleja muy bien la realidad de nuestros deseos: “Protegeme de lo que quiero”.
En un post anterior hice referencia a aquellas personas de las que nos rodeamos y que pueden generar en nosotros sentimientos encontrados. Sin embargo, eso que nos lleva muchas veces a encontrarnos con el malestar, no tiene necesariamente que ver con algún otro, sino precisamente con aquello que nosotros mismos queremos (aunque esto si puede incluir a otras personas) y por ende buscamos y perseguimos cual perro tras un hueso.
¿Tan dañino puede llegar a ser aquello que nos atrae como para necesitar ser protegidos de eso? Esto me remite a la letra de otra canción (me puse muy musical!) de una banda argentina llamada “Adicta”. Es un poco más extrema la letra quizás, pero creo que básicamente refleja lo mismo, por eso me permito copiar un fragmento:

"Lo que enferma"
Y así sigue mi historia

creyendo que aprendí
lo que no debo hacer
y en vez de estar más seguro
me acerco más a perderme
hoy sé menos que ayer
y cada vez siento menos
respeto por mi vida
No tengo miedo a morirme
más miedo tengo a enfermar
y yo no quiero dejar
de disfrutar lo que enferma

Ok, creo que tan mal no estoy, pero volviendo al punto, esto de “no dejar de disfrutar lo que enferma” o bien podría decirse “lo que hace mal”, es algo muy habitual en nosotros, los seres humanos. Un ejemplo muy obvio podría ser el cigarrillo, o las drogas, pero claro esta que acá la intención no es hacer foco en este tipo de cosas donde las consecuencias son más evidentes digamos.
El punto está en aquellas situaciones de la vida que permitimos y que uno, en su afán de alcanzar el placer que le proporcionan, justifica aún sabiendo que a largo plazo (o no tan largo) nos retribuirá con una mega patada voladora.
Esta letra de Adicta tiene otra frase interesante: “cada vez siento menos respeto por mi vida”. Esto me genera una contradicción: por un lado, pensar que si permitimos y no solo eso, sino que queremos aquello que terminará por dañarnos, lógicamente nos estamos faltando el respeto a nosotros mismos, pero por otro lado, ¿No nos faltamos el respeto también cuando no vamos en pos de eso anhelado por miedo? Supongo que en este caso para tratar de encontrarle sentido a todo este embrollo, habría que evaluar cual es ese objeto del deseo.

En fin, si de algo estoy segura, es de que por más que se le busque la lógica y la coherencia a lo que nos pasa internamente, lamentablemente sería como buscar una aguja en un pajar. Por eso, si como dice Placebo, hay alguien que me pueda proteger de lo que quiero: Hola, esto es para vos.

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