
No sé por que alguien puede tener la idea de que algún otro pueda llegar a estar interesado en leer lo que uno tiene ganas de escribir, sobretodo si el contenido es meramente arbitrario, autorreferencial, y/o de cualquier índole no definida.
La cuestión es que el escribir en estos medios, termina (o empieza) siendo una actividad catártica (en términos de Freud “vaciar los depósitos emocionales”) que nada tiene que ver (por lo menos en una primera instancia) con el papel de ese otro, sino que es una cuestión puramente egoísta.
Si, estoy siendo autorreferencial.
Es como la Papelera de Reciclaje donde metemos lo que nos queremos sacar de adentro (y OJO, no tiene por qué ser precisamente basura).
Hace rato que leo varios blogs, obvio, esos de chicas que cuentan sus aventuras, desventuras, alegrías, tristezas, con un toque de humor, ironía y a la vez realismo, que no solo los hace llevaderos, sino que lo ponen a uno a la expectativa de esa “nueva entrada”, que tantas veces se hace esperar.
El punto es que si sus autoras logran satisfacer en ellos fines catárticos no lo sé, podría aventurar que sí, igualmente no es lo que me interesa, lo que sí es un hecho, es que lograron y logran captar mi atención e interés, al punto de querer ponerme de ese lado, el de la que cuenta.
Si voy a ser leída, no lo sé, pero esto no lo hago por vos, lo hago por mí, porque se me da la gana. Porque cuando era febrero y estaba en Uruguay de vacaciones, leía estos blogs, y pensaba en el auto, mientras íbamos de Cabo Polonio a la La Pedrera, que útil sería armarme uno, y armaba frases o ideas en mi cabeza de una forma tan linda que merecían ser plasmadas en algún lugar, pero me ganaba la fiaca, o me resonaba esto de que ¿Quién puede querer leerme a mí? No lo sé, ni me importa. Hoy ya pasaron mucho meses de esas vacaciones, y me senté en la compu (escapándome de los apuntes que me veo obligada a leer para rendir el final de historia) a leer blogs, lectura nada obligada por cierto, y decidí que yo también quería escribir, que nadie esta obligado a leerme pero que yo tampoco estoy obligada a tener lectores para poder expresarme.
Por eso si los hay, bienvenidos sean, y si no los hay, gracias le doy a este huequito cibernético por permitirme vaciar mis depósitos emocionales.
La cuestión es que el escribir en estos medios, termina (o empieza) siendo una actividad catártica (en términos de Freud “vaciar los depósitos emocionales”) que nada tiene que ver (por lo menos en una primera instancia) con el papel de ese otro, sino que es una cuestión puramente egoísta.
Si, estoy siendo autorreferencial.
Es como la Papelera de Reciclaje donde metemos lo que nos queremos sacar de adentro (y OJO, no tiene por qué ser precisamente basura).
Hace rato que leo varios blogs, obvio, esos de chicas que cuentan sus aventuras, desventuras, alegrías, tristezas, con un toque de humor, ironía y a la vez realismo, que no solo los hace llevaderos, sino que lo ponen a uno a la expectativa de esa “nueva entrada”, que tantas veces se hace esperar.
El punto es que si sus autoras logran satisfacer en ellos fines catárticos no lo sé, podría aventurar que sí, igualmente no es lo que me interesa, lo que sí es un hecho, es que lograron y logran captar mi atención e interés, al punto de querer ponerme de ese lado, el de la que cuenta.
Si voy a ser leída, no lo sé, pero esto no lo hago por vos, lo hago por mí, porque se me da la gana. Porque cuando era febrero y estaba en Uruguay de vacaciones, leía estos blogs, y pensaba en el auto, mientras íbamos de Cabo Polonio a la La Pedrera, que útil sería armarme uno, y armaba frases o ideas en mi cabeza de una forma tan linda que merecían ser plasmadas en algún lugar, pero me ganaba la fiaca, o me resonaba esto de que ¿Quién puede querer leerme a mí? No lo sé, ni me importa. Hoy ya pasaron mucho meses de esas vacaciones, y me senté en la compu (escapándome de los apuntes que me veo obligada a leer para rendir el final de historia) a leer blogs, lectura nada obligada por cierto, y decidí que yo también quería escribir, que nadie esta obligado a leerme pero que yo tampoco estoy obligada a tener lectores para poder expresarme.
Por eso si los hay, bienvenidos sean, y si no los hay, gracias le doy a este huequito cibernético por permitirme vaciar mis depósitos emocionales.
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