Como mujer pienso en lo doloroso que debe ser un parto, sin embargo, no es un motivo lo suficientemente fuerte como para anularme las ganas de tener un hijo algún día. Algunos se tatúan, y saben que para lograr esa bella estampa en su piel no les queda otra que soportar esas horas de sucesivos pinchazos.
Yo creo que lo mío es un tatuaje que más que horas me está llevando muuuchos días. Me molestan los pinchazos, hay días que quiero parar todo, otros que lagrimeo pero soporto el dolor, y otros en los que recuerdo que el resultado va a ser muy bueno y decido seguir firme poniéndole el pecho al asunto.
Si si, estoy segura de que ese día va a llegar, aunque parezca lejano, en que la marca va a estar intacta en mí, pero ya no va a doler.
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